Butrón butrón

El mundo a través de los ojos de un merluzo...

He aquí un noticia a la cual he tenido acceso en la revista Muy Interesante Digital. Aún tengo todas las escamas de punta:

Seguramente os estaréis preguntando qué pulpos hace un merluzo como yo publicando un blog como éste. Pues es muy sencillo. Primero he de confesaros una cosa: desde pequeñito tengo un miedo espantoso a los calamares gigantes. Les tengo pánico, con esos largos tentáculos amenazadores y esa boca de loro que se lo traga todo. Pues esa es la razón. He decidido tomarme unas pequeñas vacaciones, marchar de mi caladero y navegar por esta aguas cibernéticas para mantenerme alejado de esos espeluznantes bicharracos y aprovechar así la ocasión para contaros todo lo que pueden ver mis preciosos ojos de merluzo jovencito con ganas de conocer mundo.
Sí. Existen realmente, aunque sólo hasta hace muy poco se ha conseguido capturar algún ejemplar. Estos monstruos marinos son conocidos científicamente bajo el nombre de Architeuthis. Desde el origen de la navegación se hablaba de una bestia terrible que con sus grandes tentáculos arrastraba a los navíos y a sus tripulantes al fondo marino. Era el Kraken, un animal que se creía producto de la febril imaginación de los marineros... pero desde que empezaron a encontrarse los cuerpos varados de calamares gigantes muertos en diferentes playas, se ha demostrado que no eran delirios de aguardientes o malas insolaciones. Fue en 1856, cuando Johannes Japetus Smith Steenstrup le atribuyó un nombre genérico a los calamares gigantes: Architeuthis, que ha pasado a ser el nombre científico. El architeuthis rex es considerado el rey de esta especie, el tiranosaurus de los calamares gigantes. Los taningia danaes son sus hermanitos pequeños, con menor longitud y peso, pero medidas igualmente descomunales. Los cachalotes son los únicos predadores conocidos del calamar gigante, aunque los científicos aseguran que, por las marcas encontradas en algunos cachalotes, estos calamares se defienden violentamente contra sus depredadores, en verdaderas batallas entre titanes en los más remotos y profundos abismos marinos.
En esta especie, el tamaño de los machos es muy inferior al de las hembras, que crecen al ritmo de 40 kg por año y pueden alcanzar los 20 metros de largo, pesando alrededor de 200 kg. Los calamares gigantes disponen en la terminación de dos de sus tentáculos, de unas estructuras llamadas fotóforos, los mayores órganos luminescentes de la naturaleza, del tamaño de una pelota. No se sabe a ciencia cierta su utilidad, pero los investigadores intuyen que les sirven para atraer a sus presas y comunicarse entre sí. Además, poseen párpados, con los que pueden hacer guiños y juegos de luces. Los calamares gigantes poseen además un órgano sexual de 75 cm (¡por dios!) y otro de repuesto por si perdieran el primero. Realmente espeluznante.